Yo no te quiero
como se quiere
de esa manera
tradicional y absurda
en la que nos aferramos
a algo o a alguien.
Yo no te quiero
como quiero a la ciudad,
ni como a una tasa de té
cuando empieza a nevar.
Yo no te quiero
como los domingos por la tarde,
ni como las noches estrelladas,
ni como una cena caliente de mama.
Yo te quiero si, te quiero.
Y no te podría decir cuanto.
Porque es de esa manera loca
que no se puede medir.
Pero te quiero,
y no es porque te necesito,
pero simplemente
porque te quiero.