Siempre Extraña en Silencio (Isabella)

Ese día me levanté temprano, sabía que teníamos que hablar. Me di la vuelta a buscarlo pero Antonio no estaba. Me sentía tan sola en esa cama tan inmensa y me dieron ganas de llamarlo. Quería decirle de todo, que él era mi vida, que sin él nada tenía sentido, que por favor regresara a la cama y que si lo que quería era hacerme cosquillas que me las hiciera, aún cuando era lo que más detestaba en el mundo. Ya tenía mi teléfono en la mano cuando recordé lo que me había dicho la última vez que le dije algo así. La sola idea me hizo soltar el celular y regresar a dormir, sin él. Extrañándolo más que nunca, igual que siempre, pero en silencio. Antonio me había dado una lección de vida que hoy te paso a ti Isabella. Antonio me enseño que parte de madurar y crecer era querer bonito. Y  querer bonito es amar sin ataduras, y extrañar calladamente. Él tenía razón. Porque no tiene ningún sentido llamar a una persona a decirle que la extrañas. Si esa persona no está en esa cama contigo es por algo, y ese algo tiene más poder que un “te extraño” absurdo que sólo tú entiendes.

Extraña en silencio, y sigue queriendo bonito, sin ataduras, sin afanes, sin presión.

-MCC

Pagina 143, Isabella.

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